El fin del mundo.

He soñado con el fin del mundo como lo conocemos.

Estaba celebrando una especie de entrega de premios con algunos de mis compañeros en un restaurante cerca de unos cerros. Era de noche y el cielo estaba parcialmente nublado, por lo que las estrellas eran decentemente visibles. Conversaba y compartía con diferentes personas, hasta que desde la ventana algo llama mi atención. Veo desde la esquina de mi ojo un brillo extraño que ilumina el cielo, muy tenue, casi imperceptible. Me acerco a la ventana y lo veo, un grupo enorme de estrellas que se mueven con agilidad, mi emoción es inevitable. “¡Lluvia de estrellas!” Grité a mis compañeros, y más de alguien me escuchó. Varios salimos a ver el cielo a la calle, emocionados, y ahí estaban: una fila de estrellas viajando de forma caótica que se mostraban y desaparecían entre nubes y edificios.

De pronto, el grupo de estrellas da un giro inadvertido detrás de la casa de dos pisos de la esquina, dos compañeras y yo decidimos seguirlas. Damos la vuelta a la esquina y vemos el grupo de estrellas esta vez volando sobre una torre de agua que había en el lugar, no viajando en línea recta pero revoloteando sobre ella… Súbitamente, su movimiento es tan organizado que se vuelve inquietante, y en una sola maniobra se forman en el cielo como estrella invertida de cinco puntas, y que al consolidar su figura hace que cada estrella se torne de un rojo carmesí aterrador. Acto seguido, se disiparon. Una de mis compañeras grita, “¡Sensátense!” (Aludiendo a que actuemos con sensatez) y emprende la carrera hacia su hogar. Yo, incrédulo al igual  que la compañera que quedaba, estaba paralizado. Dicho estado no duro mucho, ya que vi al final de la calle un hombre de nieve moverse por voluntad propia, girar su cabeza hacia mi y mostrarme sus fauces de enormes colmillos, en forma de una macabra sonrisa. No tuve que adivinar que quería venir por mi, mi compañera tampoco. Corrimos en busca de refugio hacia el restaurante, pero la situación no era mejor allá. Varias personas habían visto también la estrella en diferentes puntos del cielo, gritos de terror se escuchaban a lo lejos desde otras calles, de una forma u otra todos entendían que algo más allá de nuestra comprensión estaba pasando y que no le importaba la existencia del ser humano, ocurriría como tenía que ocurrir y punto. El pavor y el miedo estaban dibujados en cada rostro, en cada postura, en cada mirada. Me forcé a mi mismo a aceptar lo que estaba pasando y pensé en el mejor curso de acción a tomar. Primero comencé a caminar por el restaurante diciéndole a la gente que por favor oraran, que rezaran y estuviesen juntos, que conservaran la calma. No resultó tan fácil y algunos fueron más cooperativos que otros. Me encontré con un sujeto de aspecto oriental, calvo y atemorizado, al cual le pregunté si creía en Buda. Me respondió que sí, pero su rostro estaba tan desfigurado por el miedo que me di cuenta de su falta de cordura a este punto, aunque fue un poco tarde. Me tomó de los hombros con fuerza, me dijo que sí creía en Buda repetidas veces, que rezáramos juntos, todo eso convulsionando, haciendo muecas y desorbitando sus ojos (Al menos uno de ellos siempre estaba en blanco). Sospeché lo peor, el fenómeno que estaba ocurriendo afectaría a los seres humanos en más de una forma. Para mi sorpresa, un surgimiento de confianza y fuerza me permiten someterlo en una especie de llave marcial y lo obligo a calmarse. Una de las personas que al parecer lo conocía comenta que él siempre ha sido un cobarde, y el tipo sin poder moverse simplemente empieza a llorar. Miro otra vez por la ventana, esta vez para ser testigo de algo más increíble que lo anterior. Estrellas, esta vez de un color verde esmeralda, viajan a gran velocidad por el cielo. Veo entonces como un millar de estas estrellas comienzan a crear un manto sobre el cerro más cercano al otro lado del río, fundiéndose con la vegetación y el suelo. Mis ojos se abren sobremanera cuando de pronto soy testigo de cómo la vegetación y pequeños árboles desprenden sus raíces del suelo, agrupándose en diferentes equipos, y al recogerse de esa forma dejan al descubierto lo que no se podía ver antes: Imps. (El Imp es un demonio menor, uno de los más débiles entre el mundo de las tinieblas). En mi confusión, mi terror y mi asombro, comienzo a presenciar cómo se desataba una verdadera guerra sobrenatural en la tierra, los pequeños árboles enfrentaban a los Imps sin vacilar, y aunque si no fuese por mis sentimientos en el momento consideraría que dicha guerra era algo incluso cómico por sus dimensiones, la batalla era sólo una representación de algo muchísimo mayor que estaba recién comenzando.
Y entonces, desperté, con el corazón en la mano y los ojos tan abiertos como me es humanamente posible.

Nota del autor:

Este sueño fue una montaña de emociones. Al principio todo parecía normal. Aparecieron las estrellas y fue emocionante verlas cruzar el cielo de esa manera. Cuando se pusieron rojas, ya sabía que se iba a poner feo, y ni hablar de cuando me crucé con el muñeco de nieve. Me sentía bastante asustado, pero cuando comenzó la guerra entre las plantas y los Imps sentí una emoción extraña. A pesar de que sabía que el mundo prácticamente iba a explotar, todo era demasiado mágico y me hacía pensar que tal vez yo podría ser una pieza importante en todo ese escenario. Lo más probable es que estuviese jodido de todas formas haha.

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Published by: Zhungate

Saludos! Soy un estudiante de traducción que por alguna razón tiene sueños muy locos. He creado este espacio en las interwebz para compartirlos con el mundo.

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