La conversión.

Era de noche. Yo estaba a pocos momentos de dormir pero la conversación con mi novia me mantenía despierto y entretenido, iba a dormir junto a ella. De pronto se escucha que alguien agita el cerrojo de la puerta de entrada al departamento, como si fuese la primera vez que intentaba abrir. Logra entrar, y con torpeza se mueve por el departamento hasta que ingresa a la habitación de la hermana de mi novia. De alguna forma esa torpeza y falta de sigilo me advirtieron que se trataba de mi hermano. ¿Pero qué diablos hace mi hermano aquí, y de dónde sacó llaves para entrar? Le expresé mi molestia a mi novia quien estaba confundida y la situación le parecía algo cómica. Fui a la otra habitación y encaré a mi hermano quien apenas escuchó movimiento se hizo el dormido.

  • ¿Qué haces aquí?

Le dije. No hubo respuesta. Su pobre actuación de dormido solo me irritó aún más.

  • Sé que estás despierto.
  • Ya oh, ¿qué pasa?
  • ¿Cómo que qué pasa? ¿Qué haces aquí, de donde cresta sacaste llave?
  • Estaba abierto

Me respondió esta vez con una risa pícara y maliciosa. Algo me descolocaba de forma paralela en esta insólita situación. No encontré nada mejor que decidir sermonear a mi hermano. Que los estudios, que la universidad, que responsabilidad, etc. Al decir estas cosas, me llevé de la habitación algo que él estaba usando, no puedo recordar qué era. Que lo tomara le molestó, pero no lo suficiente como para hacerle mover de su lugar. Al llegar junto a mi novia hablamos un poco del asunto, me dijo que le hiciera otra pregunta, todo esto mientras mi hermano me llamaba para que le devolviera el objeto. Volví a encararle y como la verdad se escuchaba bastante molesto mi mente consideró la posibilidad de una pelea y me preparó para eso, pero tal cosa no ocurrió. Simplemente terminé por devolverle lo que quería, pero le pedí que por favor se fuera porque no podía simplemente hacer algo así. Luego de razonar con él accedió, pero al guiarlo hacia la puerta de entrada me encontré con un fenómeno sobrenatural que se robó toda mi atención.

  • ¿Pero qué…?

En un estante en la pared al lado de la puerta yacían varias pelotas de tenis. No estaban sobre las repisas del estante, sino más bien insertas en la madera de la repisa. Al tomar las pelotas se sentían como que vibraran, y con cierta facilidad podías moverlas atravesando la madera hasta sacarlas completamente. Pensé que se trataba de algún desfase molecular, algo que hacía vibrar a las partículas de ambos objetos de tal forma que se habían mezclado en una singularidad y el resultado era esta escena imposible. Mi hermano estaba igual de confundido que yo. Llamé a mi novia para mostrarle.

  • Ooh, se dice que eso ocurre cuando se limpia demasiado un mueble, nunca me había tocado verlo.

Dijo ella con tono de experta. Su explicación me pareció razonable por algún motivo.

  • ¿Qué es este olor que despide?
  • Es olor a latín, se te quedará un rato en la nuca.

Así me dijo. No hice objeción alguna a pesar de que ahora mi raciocinio sí chocaba con la explicación. Luego de retirar todas las pelotas de tenis en “desfase” despedí a mi hermano y volví a dormir. Esa noche fue extraña, ese “olor a latín” del que me hablaron se sentía más bien como una entidad que ahora me observaba con cuidado, algo nada bueno.

A la noche siguiente salí al cine con mi novia. Era un cine elegante, cuyas butacas estaban instaladas en mitad de un gran jardín al aire libre. Fuimos a ver una película de terror, y en la “sala” había varias personas que por una razón u otra parecían importantes. Entre ellas, una mujer vestida completa de negro, llevaba un vestido con un diseño muy extravagante que evocaba de algún modo a las brujas de antaño. Ella iba acompañada de un ser imposiblemente humano, su musculatura era exagerada y su piel gris y pálida. Así y todo el tipo llevaba un terno negro algo ajustado.

Aquí es cuando las cosas se pusieron difusas. No recuerdo bien de qué trataba la película, solo imágenes de seres abominables y retorcidos. De pronto, uno de ellos que se veía especialmente espeluznante y atormentado, una especie de espíritu con expresión de eterna agonía salió de la pantalla, expelía un fuerte “olor a latín”. La dama de negro hizo su movimiento, se acercó a este espíritu y le habló en idiomas imposibles. Este, sin abandonar su tormento, quedó atado al candado de un portón que había cerca de la sala de cine, no sabría decir si era la entrada. La función se acabó entonces, las luces se apagaron y quedamos iluminados únicamente por la luz de la luna. No sé en qué momento de la confusa situación me separé de mi novia, quién a varios metros de distancia caminaba cargando una lámpara a gas. Sus ojos se habían ausentado de toda vida, su marcha era lenta y mecánica, carente de toda voluntad.

Antes de poder alcanzarle, yo simplemente fui reposicionado. Como si mis pies no hicieran fricción con el suelo, me moví de forma sobrenatural sin tener que perturbar un músculo de mi ser. Quedé frente a frente con este espíritu agonizante que estaba atado al candado frente al gran portón de madera.

  • ¿Sabes por qué los brujos no son considerados humanos?

Me dijo con una profunda y fluida voz, al mismo tiempo que el punteo de unos violines comenzaba a escucharse en el ambiente.

  • Los brujos trascienden a la muerte… superándola.

Su rostro ahora se tornaba en una maliciosa expresión. Los violines comenzaban a tocar una dramática y amenazadora melodía, su sonido era afilado y frío. El espíritu me dio la sensación de que poseía una presa frente a él, indeseablemente yo en este caso, y que estaba disfrutando de mi ignorancia antes de consumirme.

  • Pero a veces, el precio puede ser muy alto…

Y dicho estas palabras, no puedo decir que lo que sigue son “vivencias”, sólo hay imágenes. A la altura de mi pecho un fuego negro se encendió. Tomando una forma esférica, se elevó en un contorno blanco atravesando un fondo negro, aun dando la imagen de una pequeña llamarada. Los violines no paraban de sonar, cada vez haciendo melodías más tétricas e inquietantes. Escuché otra vez “Los brujos trascienden a la muerte” mientras veía en fotogramas a una niña nacer, crecer, alcanzar la juventud, la adultez y en ese momento envejecer de forma abrupta e innatural, envejeció más de lo que un humano normal puede, su arrugas muy exageradas, su piel demasiado apegada a sus huesos, su sonrisa una mueca de maldad y perversión inconcebible. Todo esto aún en el fondo negro y con los violines torturándome. Y luego de unos momentos, escuché “El precio puede ser muy alto”, y comencé a ver fotogramas de mi pequeño e indefenso cuerpo en su forma fetal. Comprendí lo que sucedería a continuación, un acontecimiento indeseable en demasiados niveles, el pánico se apoderó de mi consciencia y todas las manifestaciones del terror se unieron para crear lo que sentía, y mientras las imágenes hacían avanzar mi edad mi respiración se agitaba más y más, presa de una desesperación inconmensurable, a tal punto que podía hacerle competencia al rechinar y sonar de los horrendos violines. Vi mi horrenda figura huesuda y arrugada, e incluso un fotograma más en el que ya no tenía rostro a la altura de los ojos, solo hendiduras negras en las que reposaban dos luminosos puntos rojos y una sonrisa que no era más que diabólica. Sentía dolor en mi pecho, mi agitación me iba a reventar los pulmones, y al momento en el que aquello se hacía realidad, desperté.

Mis aturdidos ojos tardaron en visualizar la habitación en la que estaba, y mi cerebro tardó aún más en interpretar la información… Dada la obscuridad de la pieza sentí que me costó un poco volver de esa pesadilla a la realidad.

Nota del autor:

Este es uno de los sueños más horribles que he tenido. La rareza de los acontecimientos y el detalle tan tenebroso de las cosas hicieron un gran trabajo en estresarme y darme un buen susto. Desperté agobiado, y me costó varios minutos volver a dormir. Me da mucha curiosidad lo del “olor a latín”, me pregunto si algún día lo identificaré. En la parte final, fue muy extraño sentir que había música de fondo, tan producida y coordinada como lo hacían los violines.

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Published by: Zhungate

Saludos! Soy un estudiante de traducción que por alguna razón tiene sueños muy locos. He creado este espacio en las interwebz para compartirlos con el mundo.

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