La orden de Paladines.

Antes de comenzar a describir este sueño, quisiera confesar que es uno de los mejores sueños que he tenido. Vamos allá.

Todo comienza en la sala de clases del instituto educacional de templarios. Es una sala más bien pequeña, con mesas hechas completamente de madera que tenían adornos tallados en los bordes. La luz del sol iluminaba a través de las ventanas cuyos marcos metálicos eran de color dorado, también con uno que otro detalle de temática eclesiástica. El profesor de la clase, un tipo relativamente joven (Estaba en sus treintas) tenía el cabello blanco y llevaba unos lentes redondos (Ver: “quevedos”) adornados con cruces a los costados. Vestía una gabardina gris, en parte simbolizando la relevancia de su cargo dentro de la orden. Los estudiantes, yo incluido, llevábamos una prenda similar pero de color negro, la cual simbolizaba nuestra ignorancia o algo así como “lo lejos que estábamos de la luz”. En el hombro llevábamos una insignia roja con una espada cubierta por unas angelicales alas blancas. Yo era uno de los pocos aprendices de paladín, y la clase era de demonología.

Luego de un rato toca la campana para el recreo. Varios compañeros se apresuraron a abandonar la sala, mientras que un grupo más pequeño se acercó al profesor para hacerle preguntas. Yo arreglaba mis cosas en mi asiento, y me llama la atención por un momento que uno de mis compañeros de clase está muy sentado en su puesto. El profesor atendía las consultas cuando de pronto se escucha una arrogante voz desde el fondo de la sala…

  • Heh, pero qué ilusos.

El profesor y mis compañeros voltearon, mientras que yo le miraba de reojo.

  • ¿Hay algo que no entendió? – Preguntó el profesor.
  • Nada de eso. Pero claramente hay algo que ustedes no entienden.

El sujeto esbozó una malévola sonrisa, y súbitamente la piel de su frente se fracturó como un cascarón. De las fisuras surgieron un par de cuernos, nuestra perplejidad era abrumadora. Antes de poder tomar cualquier medida o prevenir cualquier cosa, el tipo embistió con inhumana brutalidad al profesor y le quitó un amuleto que este último llevaba en el cuello. Yo entonces logro salir del asombro y me levanto con brusquedad de mi asiento con la intención de reprochar a mi compañero, pero una vez más ocurre lo impredecible. El tipo comienza a arder, su piel se tornó roja, los cuernos se pronunciaron aún más y creció en estatura hasta unos dos metros y un poco más. Al disiparse las llamas, no había duda alguna ¡Un demonio!

La bestia se dio un tiempo para observar su nueva adquisición, lanzándonos una macabra sonrisa y una mirada despectiva posteriormente.

  • ¡Maldito!

Vociferé. Recibí una risa burlona de respuesta, y como si eso fuera poco la criatura se dio a la fuga.

  • ¡Tras él! – Ordenó un compañero.

Salimos apresurados de la sala e iniciamos la frenética persecución. Afuera noté el peculiar estilo barroco utilizado en la infraestructura del lugar, parecía más bien un templo en vez de escuela o universidad. Tenía pasillos muy anchos y de techo alto, con pilares de piedra y muros a los costados tallados con adornos. No teníamos mucho con qué interceptarle, pero pude ver cómo le tiraban gruesos libros y trataban de embestirle para mermar su escape. El monstruo no tomaba precaución alguna para abrirse paso entre los enormes pasillos del establecimiento, destruyendo cuanta cosa se cruzaba en su camino. Nosotros le seguíamos con ira inquisidora, algo que parecía causarle mucha gracia porque no paraba de reír con ironía.  Eventualmente logramos acorralarlo. Yo tomé una espada que formaba parte de las vacías armaduras de placa que hacían de adorno en los pasillos, y junto a mis compañeros nos lanzamos a la lucha sin pensarlo dos veces.

Luego de una breve y feroz batalla en la que el desgraciado no nos tomó nunca en serio, haciendo nada más que alimentar nuestra ira, logré ensartar la espada en el corazón del impío ser y acabar con su vida. Sin embargo, en su lecho de muerte, dice estas horrendas y sombrías palabras, sin dejar por ni un solo segundo de mostrar esa sonrisa que tanto nos irritaba.

  • T-todo salió de acuerdo al plan…

Me habían engañado. Su cuerpo comenzó a arder de nuevo y se encogió, sus rasgos demoníacos desaparecieron. Para entonces llegaron algunos de los prefectos y otras autoridades con sus ostentosas armaduras de placa blanca y dorada. Yo estaba bajo el pánico más abismal ¡Y cómo no estarlo, rompí el código del paladín! Mis superiores me miraban con distintas expresiones, algunos con misericordia, otros con preocupación, pero nada fue tan horrendo como enfrentar esas miradas de rechazo total y desaprobación.

¿Por qué rompí el código? La razón no alcanzó a ser completamente obvia, porque ahí fue cuando desperté.

Nota del autor:

Una de las cosas que me llama la atención de este sueño es lo detallado que estaba todo, desde la decoración hasta el desarrollo de los eventos. Si fuera la escena de una película no tomaría más de un minuto en desarrollarse, pero por alguna razón toda esa información estaba ahí resaltado para ser percibida por mi mente. Por otra parte, estuvo presente esta especie de “consciencia dual” mientras soñaba. Sí, había un Vicente que estudiaba como aprendiz de paladín, pero también estaba el otro Vicente que no hace más que soñar esta clase de tonteras. Era muy extraño, se sentía como tener dos perspectivas simultáneas. La mía era “desde afuera”, como si estuviese viendo una película. Para mí todo esto ocurría demasiado rápido, y se me hubiesen escapado los detalles de no ser porque también experimentaba la percepción de ese Vicente que luchaba contra el demonio. Lo divertido de todo esto es que desde afuera yo decía “¡Pero qué haces! ¡Huye idiota! ¡Es una trampa!” pero no, el Vicente del sueño estaba convencido y determinado hasta el fanatismo de lo que tenía que hacer, y mientras una parte de mí se asustaba un poco (después de todo era un demonio relativamente caricaturesco así que no era tan terrible) podía sentir la valentía, el fervor y la adrenalina de la situación con una intensidad inquietante.

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Published by: Zhungate

Saludos! Soy un estudiante de traducción que por alguna razón tiene sueños muy locos. He creado este espacio en las interwebz para compartirlos con el mundo.

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